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James Carver, diputado Unión Europea: “Israel es un ejemplo que la UE debería seguir”


UKIP MEP / James Carver (en la foto), un miembro del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo
No pasa una semana en el Parlamento Europeo sin que un grupo de miembros (diputados) de una organización u otra, financiados por los contribuyentes, en la que Israel no sea objeto de algún ataque.
La evidencia es clara para cualquier visitante con solo ver los carteles en la entrada y esparcidos por todo el edificio, la publicidad de eventos patrocinados por el MEP sobre cuestiones tales como “la unidad palestina”, el “boicot a los productos israelíes” y similares.

La UE vive por el viejo dicho de "no hagas lo que hago, pero sí lo que digo", especialmente cuando se considera el episodio acontecido poco después de mi propia elección en 2014. El Parlamento Europeo estaba votando por el reconocimiento de un "Estado palestino", aún cuando, justo antes de la votación, me levanté para poner de relieve la respuesta de la Comisión Europea a mi propia pregunta escrita, en la cual se indica claramente que la UE no tiene competencia alguna para reconocer nuevos países (sólo los estados nacionales tienen ese privilegio), fui prolongadamente abucheado y desaprobado por un coro de eurodiputados airados a través de todo el recinto, antes de que el presidente ignorando mi protesta procediera a la votación, independientemente de la propia competencia legal de la UE.

La UE profesa apoyar un acuerdo de paz duradera de Oriente Medio, sin embargo, yo he evidenciado tanto la financiación de la UE a la OLP, que paga salarios a los asesinos, así como la forma en que la UE financia la construcción de edificios palestinos ilegales en la zona C, lo cual está en violación de los Acuerdos de Oslo, actuando así como un obstáculo para la paz y contradice cualquier pretensión de la UE de ser un intermediario honesto.

Al mismo tiempo que los estados miembros de la UE colocan barreras contra las naciones amigas, [sin ironía alguna lo digo], la UE expresa preocupación acerca de la valla de seguridad de Israel, la cual ha salvado a cientos de vidas: israelíes y palestinas, judías, musulmanas y cristianas.

Y luego, oímos muy poco sobre el último "Estudio de los valores europeos" que revela que los países del este de Europa son significativamente más hostiles a los Judíos que a la amenaza que tenemos en común: Islam radical.

¿No han aprendido nada de siglos de antisemitismo europeo, que culminó en el Holocausto, o de hecho, su propio trato despreciable a los sobrevivientes del Holocausto que regresaban a sus casas después de la Segunda Guerra Mundial?. Al parecer no.
La triste verdad es que es difícil escapar a la conclusión - como hemos visto recientemente con el escándalo del antisemitismo del Laborismo ingles - que es la nueva cara, escasamente disimulada del antisemitismo europeo y tiene que ser llamado por lo que es. ¿Dónde están las airadas voces, movimientos, manifestaciones y llamadas de sanción contra la ocupada Chipre del Norte (que la UE trata de reconocer y consagrar como parte de la Unión Europea), o la multitud de regímenes represivos en nuestra puerta?

Pero la ironía no termina allí. De hecho, ni mucho menos. Con frecuencia escuchamos que se ensalza las virtudes y los valores democráticos de la Unión Europea y del Parlamento Europeo, de la forma en que profesan representar mejor los intereses de sus 28 estados miembros. Sin embargo, estas mismas instituciones que siguen sancionando a Israel (y de hecho, al judaísmo), que cegados por sus propias opiniones preformadas, reconocen que el mejor ejemplo de una democracia funcional en Medio Oriente es el propio Israel.

En lugar de simpatizar con los oponentes y los vecinos de Israel, sugeriría que los protagonistas mejor ocupen su tiempo en darse cuenta de que Israel es el ejemplo de lo que se debe aspirar a ser, no es el enemigo que tratan de destruir.

Gran Bretaña e Israel son, y siempre han sido, socios y aliados naturales, y un ministro de Exteriores europeo con una política exterior colectiva, tal como se establece en el Tratado de Lisboa, significa que la UE está arrastrando nuestro especial vínculo, en una dirección completamente equivocada.

Como un país verdaderamente libre e independiente, el Reino Unido pueda volver a fortalecer aún más nuestros lazos comerciales, culturales y de seguridad, sin obstáculos. Como dirían mis muchos amigos judíos: "D'os se agrade de mí".

James Carver es miembro del Parlamento Europeo para la región de West Midlands del UKIP, Ocupa un cargo en el comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo. Es portavoz de la Mancomunidad del UKIP y Amigos de Israel en el UKIP Patron. Síguelo en Twitter: @JamesJimCarver

Fuente: The Times Of Israel | Traduce: Yojanan Sarmiento
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1 comentario:

  1. Diputado James Carver estoy totalmente con usted.Algunos Diputados están dormidos o se hacen los tontos. Israel es un gran ejemplo. Bendito seas Israel.

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