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Panamá Papers: Hezbollah lavó dinero a través de un célebre banco alemán

Por: George Chaya | En: www.infobae.com


El Berenberg Bank, una de las instituciones más antiguas y reconocidas de la banca privada de Alemania, ha complicado su reputación al aparecer entre los documentos filtrados en los Panamá Papers como un banco que sirvió para operaciones de lavado y desvío de millones de dólares por parte de la organización político-terrorista Hezbollah.
El Banco alemán -con sede en Hamburgo- había cultivado una imagen intachable por años tanto en discreción como en eficiencia y se mantuvo a salvo de múltiples escándalos que empañaron los principales bancos de Alemania como el Deutsche Bank o el Commerzbank en los últimos años. Sin embargo, un extenso informe publicado por el diario libanés An-Naharpone pone al descubierto que su inmaculada reputación está siendo objeto de investigaciones federales y del escrutinio del público, en general después de ser mencionado explícitamente en varias ocasiones en los documentos de Panamá.

Es que entre sus clientes se detectó al menos una veintena de empresas en cuyos directorios aparecen una docena de nombres de altos oficiales del grupo político-terrorista libanés Hezbollah, por lo que la imagen pulcra de la entidad se ha desplomado a los ojos de miles de ahorristas alemanes y europeos, publicó en su editorial del pasado miércoles el Süddeutsche Zeitung.
Los Panamá Paper's son unos 11,5 millones de documentos filtrados de la firma panameña Mossack Fonseca que revelan el uso a gran escala de compañías y personas que en miles de casos utilizaban empresas ficticias para ocultar sus activos a las autoridades fiscales de sus países de origen y, en caso más graves, lavaban dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades criminales como el fraude con tarjetas de crédito o el caso de una red europea de robo de automotores con los que se generaba dinero para financiar actividades terroristas.

Según el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en ingles), que coordinó la publicación de los datos de evasión de impuestos, Luxemburgo y filiales suizas del Berenberg han estado detrás de una docena de empresas fantasmas y de 76 cuentas extranjeras con domicilio en Panamá. El ICIJ también acusó al Berenberg de hacer negocios con clientes dudosos vinculados a Hezbollah en Libia y con narcotraficantes colombianos. El Banco Berenberg admitió -como muchos otros- que gestionó cuentas en el extranjero para sus clientes -lo que en sí mismo no es ilegal- y ha insistido en que lo había hecho de acuerdo con la ley.

Sin embargo, la sola posibilidad de que el Banco pudiese estar implicado en el manejo y la ayuda ilegal a los grupos terroristas para lavar y transportar dinero mal habido ha llamado la atención y generado una durísima crítica de la prensa alemana. Ello, en parte por la excelente reputación del banco que siempre pareció ser diferente de otras instituciones, según ha señalado el diario alemán Süddeutsche Zeitung. Pero ahora, "es un gran sorpresa que se investigue a uno de los bancos que se destacaba por su rechazo a los grupos islamistas e indica hasta qué punto los grupos terroristas han penetrado las finanzas europeas" declaró Georg Mascolo, miembro del equipo de periodistas internacionales que realizó la investigación.

De extensa y orgullosa tradición, el Banco Berenberg fue fundado en 1590 por los hermanos Hans y Paul Berenberg, protestantes holandeses que se habían el exiliado en la ciudad de Hamburgo.

Originalmente, sus fundadores eran negociantes de telas y luego se inclinaron a la banca privada con gran éxito. Tiempo después y durante gran parte de su historia, el banco mantuvo una pequeña financiera regional para transportistas y comerciantes en toda Europa.

Hoy, el grupo emplea a 1.300 personas en 19 sucursales en Hamburgo, Frankfurt, Londres, Zúrich y Nueva York y gestiona un capital de alrededor de 48 mil millones de euros en activos.

"Somos una pequeña casa de finanzas internacionales y hay que confiar en la calidad de nuestros servicio", declaró Hans-Walter Peters, uno de los dos socios responsables y director general recientemente nombrado del Berenberg. "En ciertos sectores, competimos directamente con los principales bancos internacionales," dijo Peters a la agencia France Presse. Por lo tanto, su implicación en el escándalo de los documentos de Panamá "marca el peor comienzo posible para su gestión", publicó el diario de negocios Handelsblatt.

Al contrario de muchas instituciones financieras que padecieron grandes contratiempos en las crisis bancarias internacionales, Berenberg parecía indemne a esos avatares, incluso triplicó sus ingresos en diez años y duplicó sus ganancias, lo cual ahora llama poderosamente la atención.

El año pasado, mientras Berenberg celebraba a lo grande su 425° aniversario, Hassan Nasrallah habló de las sanciones económicas a Irán y se mofó de las entidades europeas, ratificando que a Hezbollah no podrán perjudicarlo por contar con amigos alemanes y suizos que son los mejores en finanzas y ayudan a Hezbollah en la circulación de sus activos en todo el mundo. Hoy muchos vuelven la vista y los oídos a esos discursos de Nasrallah y miran al Berenberg con desconfianza.

Un ex empleado de la institución dijo a la agencia AFP que el banco estaba muy orgulloso de su cultura y su "vieja escuela", sus tradiciones y su jerarquía. Y los empleados disfrutan del "prestigio" de trabajar por una "noble institución".

Sin embargo, los balances y auditorias del Berenberg aparecen poco claros a los ojos de las autoridades de fiscalización de Alemania y de la Unión Europea desde que se detectaron doce cuentas a nombre de empresas que, como ya se pudo comprobar, han sido creadas por el aparato de oficiales de Hezbollah en Sudamérica y Europa.

En Líbano, la organización y sus diputados mantienen silencio absoluto sobre el tema. Sin embargo, en las reuniones de consenso multipartidarias que se están llevando a cabo en el Parlamento para elegir un presidente luego de más de dos años de acefalia, la noticia impactó fuertemente no solo en los rivales de Hezbollah, sino en la conducción del propio partido en manos de Nasrallah, quien se ha llamado a silencio y no quiere ni oír hablar del asunto. Al mismo tiempo, son muchos en la comunidad chiita libanesa que se preguntan si es necesario que la resistencia se vea involucrada en este tipo de actividades ilícitas por el que daño ocasiona a la organización y al propio Nasrallah en pérdida de credibilidad y confianza dentro de su propia gente.
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