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El momento en que un terrorista del ISIS se rinde ante las tropas iraquíes en Mosul

Captura de pantalla de Youtube

La peor de todas las batallas

Las primeras calles que entran en Mosul están cortadas por trincheras de un metro de tierra, barricadas de metralla, restos de cisternas y metal colocados en una línea defensiva. El paisaje urbano lo componen pequeñas viviendas de hormigón, pedazos de asfalto destrozado y un tendido eléctrico derribado.

Los muros también muestran las huellas de la metralla y algunas ventanas están cubiertas con sábanas. Banderas blancas ondean en los tejados, los civiles han decidido manifestar su postura indefensa y desarmada. La columna de Humvees negros de las ISOF se introduce por la avenida de al Khadra hasta llegar a al Samah, un suburbio periférico que, en el período anterior a 2003, se conocía como el barrio de Sadam. Las fuerzas especiales han tomado varias viviendas, una de ellas, una casa de valla amarilla con un pequeño porche delantero.
Los estallidos del mortero hacen temblar las puertas y las ventanas del minúsculo salón, donde los soldados ofrecen asiento al teniente coronel Muntatha. Según explican, los yihadistas contraatacan con morteros y granadas.

“Eso es un misil Tos (lanzacohetes múltiple) de las ISOF”, afirma Muntatha tras una explosión, “el frente está a apenas 250 metros de aquí”. Los miembros del comando, que visten kufiyas de colores, gorras y camisetas negras con estampados de cadaveras, insisten en que la moral de la unidad es alta.

“Incluso, soldados que han perdido una pierna suplican volver a Mosul”, asegura el oficial, aunque sus ojeras y la cara de preocupación sugieren que el combate no está resultando fácil. Sentado en el suelo, Abu Shifa, un francotirador con un ojo de cristal, recuerda que combatir a Daesh es como “luchar contra robots”.
El factor sorpresa de esta ofensiva está siendo la utilización de los túneles que los yihadistas usan para atacar a la retaguardia. También abren agujeros en las paredes para pasar de vivienda a vivienda y cambiar rápidamente de posición evitando la vigilancia. Muntatha reconoce además que “no esperábamos esta gran cantidad de coches bomba dentro de Mosul”. Esta misma mañana, un combatiente yihadista ha conducido un coche bomba hacia esta posición. Las ISOF han conseguido abatir al conductor, que había blindado ruedas, parabrisas y ventanas con placas de metal para que las fuerzas iraquíes no detuvieran la misión suicida. La unidad se dispone a hacer estallar el vehículo, primero lanzan un cohete antitanque AT-4, pero no es suficiente, así que lo eliminan con un proyectil de un tanque Abrams.

Texto de Pilar Cebrian | En: El Confidencial
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