viernes

Tras la culminación del Shabat y por 8 días el mundo judío celebrará Januká


Mañana, tras la culminación del Shabat, y por ocho días el mundo judío celebrará Januká, la fiesta de las luminarias, que este año tendrá la inusual particularidad de coincidir con la Nochebuena y la Navidad cristianas y el cambio de año gregoriano, ya que terminará el 1º de enero de 2017.

En el siglo II antes de la Era Común, la Tierra de Israel estaba bajo el gobierno greco-sirio de Antíoco, quien pretendió terminar con la observancia de los Bnei (Hijos de) Israel, para lo cual estableció una serie de leyes a fin de asimilarlos a la cultura griega de la época. Para ello declaró ilegal la observancia de las mitzvot (preceptos), en especial el Brit Milá (circuncisión), el Shabat y el estudio de la Torá, castigando a los transgresores con la pena de muerte.
No fueron pocos los miembros del pueblo judío que aceptaron esas disposiciones y comenzaron a “helenizarse”; es decir, asimilarse a la cultura griega abandonando la de su propio pueblo, mientras que otros trataban de adaptarse sin perder su peculiaridad.
Pero hubo un hecho que significó el inicio de una revuelta al poder de Antíoco, la profanación del Templo de Jerusalem, sacrificando un cerdo a un dios del panteón griego. Si bien en un comienzo fueron unos pocos, liderados por Matitiahu y luego por su hijo Yehuda el Macabeo, los que comenzaron a enfrentar al ejército griego acantonado en Eretz Israel (la Tierra de Israel) lo hicieron en forma de guerrillas desde las colinas de Judea, obteniendo un triunfo que puede considerarse milagroso debido a la disparidad de las fuerzas, que al cabo de tres años culminaron con la derrota del ejército más poderoso de aquella época y pudieron ingresar a la ciudad de Jerusalem, donde encontraron el Templo Sagrado en ruinas y profanado con ídolos.

Los macabeos lo limpiaron y el 25 de kislev, que de acuerdo al calendario hebreo es mañana, al anochecer, lo reinauguraron. Debido a que la palabra inauguración en hebreo es Januká, a partir de ese momento anualmente comenzó a conmemorarse esa victoria.
El problema que les surgió a los macabeos fue el encendido de la Menorá, el sagrado candelabro del Templo, ya que no había aceite puro suficiente, pues solo encontraron una vasija que llevaba el sello del Sumo Sacerdote y que duraba un solo día, pero de acuerdo a los textos el contenido de esa única vasija de aceite puro milagrosamente duró 8, el tiempo necesario para producir un nuevo suministro.

Fuente: agenciaajn.com
Share:

0 comentarios:

Publicar un comentario

Se espera que usted use el formulario para comentar, evite incurrir en faltas al respeto.